Casi acabo de llegar a casa, tras finalizar mi última clase en el módulo que hasta hoy impartí en el Centro de Gerencia de la Universidad Dominico Americana de Santo Domingo. Estoy agotado, hambriento y feliz. Lo primero, porque no es fácil impartir docencia (para adultos, de altas exigencias y expectativas, un excelente grupo) de 6 pm a 9.30 pm, tras un día normal de trabajo, gestiones, carreras, reuniones... en fin, lo que sea. Lo segundo, porque almorcé a las 2 pm, más o menos, y no había vuelto a ingerir alimento alguno, salvo agua y café, que no matan el hambre, jejeje... Y lo tercero, porque he sentido en el alma la gratitud y el cariño de esos seres, porque les ha gustado y servido mi propuesta docente, porque logré percibir que incorporaron elementos nuevos que les han de ser útiles para ser cada vez mejores, porque logramos integrarnos en un equipo humano de buen desempeño a pesar del breve tiempo compartido, porque establecimos una linda conexión entre todos, porque me regalaron un libro que es para mí muy especial (La audacia de la esperanza, de Barack Obama) y me escribieron hermosas palabras de despedida que tocaron hondo en mi corazón y me hicieron recordar otros momentos vividos hace años en mi tierra... Me he sentido útil, lo cual es parte vital de mi razón de existencia, y por ello me siento feliz !!!

Gracias, muchachos !!!